En el rubro inmobiliario, casi todos hablan de optimizar costos, pero pocos entienden que el ahorro real no está en recortar materiales ni reducir personal:
el ahorro está en la gestión técnica.
La gran mayoría de las pérdidas en un proyecto no provienen de comprar “más caro”, sino de errores evitables, retrasos y mala coordinación.
En Chile, distintos estudios indican que más del 70% de las obras presenta desviaciones de tiempo y un 30% supera el presupuesto inicial.
¿La causa? Falta de planificación y control técnico.
1. El cronograma no es solo un documento: es un sistema vivo
Una gestión inteligente trabaja con cronogramas actualizados, revisiones semanales y alertas tempranas.
Esto permite detectar cuellos de botella antes de que afecten la obra.
Un retraso de solo una semana puede multiplicarse en sobrecostos logísticos, jornadas extra y reprogramaciones de subcontratos.
2. Control de calidad: el filtro que evita reprocesos
Un error en obra siempre cuesta más que hacerlo bien desde el inicio.
La supervisión técnica rigurosa evita:
- Rehacer instalaciones
- Ajustar planos en plena construcción
- Detener frentes de trabajo por errores acumulados
El control de calidad no es un requisito: es un ahorro directo.
3. Tecnología aplicada a la obra: precisión + eficiencia
El uso de plataformas digitales, modelamiento BIM y herramientas de supervisión en terreno permiten:
- Revisar interferencias antes de construir
- Alinear arquitectura, cálculo e instalaciones
- Tomar decisiones rápidas con datos reales
- Prevenir errores que pueden costar millones
La combinación de gestión técnica + tecnología genera proyectos más predecibles, más ordenados y más rentables.
El verdadero ahorro en construcción no está en abaratar;
está en gestionar con inteligencia, anticipación y respaldo técnico.
En C&G Proyectos, hemos comprobado que una obra con buena gestión reduce desviaciones, optimiza recursos y mejora la rentabilidad final.